Jueves 17 Agosto 2017

dolores-castro3A horas de recibir el Premio iberoamericano ‘Ramón López Velarde’, la escritora Dolores Castro Varela, a quien a sus 90 años de vida le ha tocado vivir desde la Guerra Cristera hasta la llegada intempestiva de las nuevas tecnologías, afirmó que el exceso de información hace que hoy la gente lea poco y que es la educación “lo único que nos puede salvar”.

Dolores Castro Varela, la primera mujer que habrá de recibir esta condecoración en el marco de las Jornadas Lopezvelardeanas 2013, ofreció conferencia, luego de que el director del Instituto Zacatecano de Cultura ‘Ramón López Velarde’, Gustavo Salinas Iñiguez, anunciara la entrega de la presea, mañana miércoles en el teatro Hinojosa del municipio de Jerez.

Salinas Iñiguez dijo sentirse satisfecho y orgulloso de que una mujer como Dolores Castro reciba este premio, mismo que se otorga a todos los escritores que le han dado renombre a las letras y que se han abocado a hablar de López Velarde, y anunció que  “vamos a reunir sus escritos sobre Ramón López Velarde para hacer un libro”.

El titular de cultura en el estado propuso a la autora de ‘El corazón transfigurado’ (1949), ‘Dos nocturnos’ (1952), ‘Cantares de vela’ (1960), ‘Soles’ (1977) y ‘Qué es lo vivido’ (1980), celebrar un taller de poesía en esta ciudad, a lo que la escritora aguascalentense aceptó entusiasmada.

dolores-castro1Castro Varela dijo que conoció a López Velarde siendo adolescente; un poeta que, como ella, profesó un profundo amor a la provincia, “la poesía para mí ha sido luz, vida, amor a la vida, y esto creo que contribuyó también a que yo escribiera poesía”, apuntó.

Recordó que en la Revolución Mexicana y en la Guerra Cristera había una necesidad de contribuir a la vida de todos y no quedarse sentado, sin hacer nada por la vida de México, “yo tuve la ventaja de conocer a Rosario Castellanos. Ella era de Comitán Chiapas y yo de aquí, las dos hablábamos de la provincia”, señaló.

Y añadió: “Ella y yo leíamos a López Velarde e hicimos viajes; estudiamos en la Universidad Complutense de Madrid, ambas estudiamos Filosofía y Letras y en todo este tiempo lo importante era cumplir una vocación, ella en la filosofía y yo de maestra en literatura y letras españolas. Y nuestra vida seguía íntimamente ligada a la del país”.

Dijo que le tocó vivir la última etapa de la Guerra Cristera, Zacatecas estaba en medio de católicos, la guerra estaba en los últimos tiempos.

Los alumnos deberían conocer la historia de México, pues ahora “el exceso de información hace que la gente lea poco; la educación es lo único que nos puede salvar, no sólo en México y Zacatecas, sino en todo el mundo”, remató.

dolores-castro2Respecto al premio que habrá de recibir mañana afirmó que la noticia le llenó de alegría y “dije: no me hagan ese tipo de bromas, no lo creo; he recibido premios pero lo he hecho en concursos y ahora no entré yo. Me hicieron un favor, dije, cuando supe que era verdad”.

Para ella la poesía iberoamericana abre un conocimiento profundo de lo que somos, no como los franceses o los españoles; sino que existe una serie de elementos y un rompimiento y nuevas formas de expresar la realidad y, por ser iberoamericano, es más valioso.

Consideró que ahora hay muchas y magníficas escritoras. “Sí, hubo una especie de punta de flecha en la última etapa de los 40 y la primera de los 50, había pocas escritoras de poesía: Margarita Paz Paredes, Margarita Michelena, Concha Urquízar, Griselda Álvarez, Guadalupe Amor y yo.

“Nosotras fuimos las primeras en estudiar una carrera” y entonces “escribir poesía no era un adorno, ni para los fines de semana, era responder a una vocación, a un llamado…”.

Ella considera que la vida es muy hermosa y que entre la realidad y el ensueño se establece un puente, donde puede existir la capacidad de intuir para enriquecer la realidad con el ensueño y éste fortalecerlo con la realidad.

Cabe reiterar que la entrega del Premio Iberoamericano ‘Ramón López Velarde’ será este miércoles 19 de junio, a las 12:00 horas, en el teatro Hinojosa de la ciudad de Jerez de García Salinas, Zacatecas.

FOTOS: CORTESÍA